¿Y tú? ¿Vives disociada?

En un post anterior reflexioné sobre la que desde mi punto de vista es una las cualidades fundamentales de cualquier emprendedor: somos polifacéticos, profesionales » todo terreno».  Cada uno de los momentos de nuestro día a día nos exige asumir distintos roles. Mantenerlos en armonía, en bajos nivel de disociación, no siempre es fácil. Sobretodo cuando tu ámbito profesional está absolutamente integrado en tu vida, que tu proyecto (tu negocio) es tan tuyo como cualquiera de tus dos brazos 🙂

El diccionario de la Real Academia de la lengua española, define «disociar» como «separar algo de otra cosa a la que estaba unida» y en su segunda acepción «separar los diversos componentes de una sustancia».  Fragmentar, al fin y al cabo. Normalmente, solemos presentarnos bajo una de nuestras facetas: como emprendedora, como profesional del marketing, como docente, como amiga, madre, fan… Entonces llega Facebook a nuestras vidas y muchos empezamos a plantearnos dilemas que tienen que ver con el hecho de combinar todas esas «presencias» de la forma más coherente posible. roles

John Suler  recoge en su artículo The Psychology of Cyberspace la importancia que reviste el hecho de integrar nuestros múltiples roles en uno, si lo que pretendemos es cuidar nuestra salud mental. Él utlliza el término «malabarismos» a la hora de analizar la forma en la que representamos en el ciberespacio nuestra vida «off  line». Su investigación sobretodo se centra en la manera que tenemos de integrar/disociar nuestra vida fuera de las pantallas, con la que construimos desde los teclados. Pero claro, el artículo está revisado en el año 2000, las cosas han cambiado y la construcción de ciberidentidades no plantea exclusivamente conflictos entre lo que somos fuera y dentro de la red. Hoy en día te ves empujada a integrar tus múltiples facetas y a encontrar un camino que resulte coherente para la compañera de colegio a la que hace quince años no ves y encuentras en Facebook, y para ese interesante contacto profesional al que conociste en una sesión de networking. Luego también está tu familia, tus amigos del alma, tus alumnos y tus propios empleados. Es cierto que Facebook cuenta con un amplio abanico de funcionalidades para adaptar tu perfil a los distintos «amigos» o «contactos» que tengas, pero por una cuestión de equilibrio y tiempo, no puedes estar a cada momento midiendo lo que compartes.

Yo decidí rebelarme y revelarme al mismo tiempo: abordo mi presencia en las redes sociales desde un punto de vista holístico. Soy cada una de esas distintas Patricias. Pero al mismo tiempo soy la misma. ¿Por qué va a importarme que mi antigua compañera de instituto esté al corriente de la última conferencia a la que he asistido, o que ese contacto profesional que podría convertirse en cliente esté informado de como sigo el mundial de motociclismo este año? Sería ocultarme a ratitos, andar preocupada en busca de «cibercaretas». Demasiado derroche de energía cuando no hay nada que esconder.

¿Y tú? ¿Cómo gestionas tus distintas facetas en las redes sociales generalistas? ¿Alguna sugerencia interesante?

Actualización a 19 de abril: me encuentro hoy con este interesantísimo post de Neus Arqués que lleva el asunto más allá, en concreto a las repercusiones que tienen las identidades múltiples en el marketing. Te lo recomiendo : Marketing para identidades múltiples.