Emprendedoras

Premiar al curioso

La semana pasada una buena amiga me invitó a dar una clase a sus alumnos de 5º curso de Comunicación Audiovisual. De lunes a jueves me relaciono con alumnos que van desde los 3 años hasta los 18 en Atalaya Formación y de ahí salto al estudiante corporativo, así que el público universitario es ese hueco al que no tengo acceso cotidianamente, esos estudiantes con los que disfruto muchísimo porque están a medio camino entre mis dos mundos. Me gustan, me hacen reflexionar, así que desde aquí mi agradecimiento por el rato que compartimos.

Volver a la universidad necesariamente me hizo revivir mi etapa docente en ESIC, una de las experiencias más enriquecedoras a nivel personal y profesional que he experimentado hasta la fecha. Durante aquellos meses que pasé compartiendo espacios de enseñanza-aprendizaje con alumnos de 2º curso de Publicidad y RRPP, aprendí mucho más de lo que conseguí enseñar. Lo tengo clarísimo.

Curiosidad (Raúl Durán) http://cielosdecristal.blogspot.com

Aprendí que los espíritus curiosos siempre están ahí y que sólo hace falta un pequeño impulso para lograr que sigan buscando y conviertan la búsqueda en un estilo de vida. Aprendí que al que quiere saber más hay que dejarle espacio para ser impertinente, porque su afán es comprender y cuando no lo consigue, tiene derecho a enfadarse. Aprendí a entender que la curiosidad es la semilla de la innovación y que hay que premiarla, no castigarla a base de silencios. ¿Cómo conseguí entender todo esto? Comparándome constantemente con ellos, recordándome a cada instante como abordaba yo mis días cuando estaba en su lugar. Reviviendo las muchas clases lamentables de docentes acomodados en una Facultad de Ciencias de la Información que jamás, jamás, avivaron mi afán por comprender más allá de las publicaciones que les llevaron hasta sus poltronas polvorientas. Así que el otro día, cuando los alumnos del CES Felipe II robaron media hora de clase al profesor que tenían a continuación para poder seguir haciéndome preguntas, supe que estaba siendo testigo de uno de esos regalos que te hace la vida y que no hay que desaprovechar: cinco horas más me hubiese quedado en medio de su torbellino de dudas. Reforcemos y premiemos al curioso si queremos mejores mundos, y a la curiosa, especialmente a la curiosa.

Nota: La imagen que ilustra este post, (de una belleza que me ha hecho abrir los ojos como platos) la he encontrado introduciendo «curiosidad» en Google Images. Su autor, Raúl Durán, es por lo visto alguien generoso y sensato que publica su blog bajo licencia Creative Commons. Un blog que recomiendo y que me ha tenido curioseando casi una hora. Altamente recomendable. Serendipias del Corredor del Henares, este hombre ha crecido más o menos el mismo tiempo que yo a diez kilómetros escasos de mi Torrejón casi-natal, qué cosas por favor…

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