Los emprendimientos «disruptivos» son los que suelen acapararar la atención, los recursos, los premios para startups, los casos de éxito que se estudian en escuelas de negocio y en definitiva, el relato.
La RAE define «disrupción» como rotura o interrupción brusca. Innovar a base de romper cosas es un modelo aspiracional que ha provocado mucho de lo que no está bien en el mundo que habitamos.
No necesitas reinventar la rueda ni romper nada para construir un proyecto digno, que aporte valor y económicamente sostenible.
Y para muestra, «Who gives a crap». Un negocio próspero y que genera impacto positivo detrás de una commodity como es el papel higiénico. Y además, con un branding espectacular y una misión social encaminada a llevar más retretes a lugares del mundo en los que aún hoy son escasos.




Este post forma parte de la serie «Miniposts», un experimento que estoy llevando a cabo para nutrir de más contenido original a mi propia web y de un poco menos a los tecnofeudos que son hoy en día las redes sociales. Inspired by «Social Media Scape Club».
Por cierto, todos los meses publico La Slow Newsletter, un (breve y mínimo) email con reflexiones, recursos y curiosidades para tomarse el emprendimiento (y la vida) sin prisa, pero con alma.