En “Emprender con calma” combino una crítica sistémica al modelo y narrativa hegemónicos que dominan los ecosistemas de emprendimiento, pero la acompaño de propuestas de acción concretas a través del ejemplo de muchas empresas que están construyendo alternativas.
En definitiva, trato de acercar modelos de emprendimiento que ya existen hoy, que no son en absoluto utópicos, pero que ojalá fueran aspiracionales, porque el mundo sería un poquito mejor para todos y todas.
La crítica se articula alrededor de cuatro trampas que atraviesan el modelo canónico y que importamos desde Silicon Valley. Las denomino así porque nos atrapan sin apenas cuestionarlas y cuando nos decidimos a hacerlo, es porque hemos sentido toda la presión del cepo y estamos ya en modo huída. Son:
- El turboproductivismo.
- El cortoplacismo.
- Machacar a tu competencia.
- Crecer.
Todo ello, a toda costa.
La propuesta de estrategias alternativas combina una acción (bienestar) con una virtud (“bienser”). Y todo proporciona una serie de resultados beneficiosos para la persona emprendedora y para la sociedad y el planeta.
Lo resumo todo en la imagen de abajo, pero si quieres profundizar más en el planteamiento:
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