Alma (mi hija) termina hoy 6º de Educación Primaria en el CEIP Amador de los Ríos. Ponemos fin a una de las etapas más maravillosas de nuestras vidas. 

Me voy de la Educación Primaria con el corazón lleno de amorcito. Me llevo a una hija (creo que) preparadísima para lo que quiera que esté por llegar en la secundaria (y la vida adolescete), gracias a la educación pública.También cargo en la mochila vital con un saco de buenos momentos a pesar de haberme pasado mi vida escolar de señora madre bajo gobiernos regionales que se han empeñado, pero a base de bien, en denostarla. A la educación pública digo, de mi hija lo único que han conseguido es una firme opositora que intuyo les votará en contra muy fuerte en unos pocos años de ser necesario. 

Me llevo, sobre todo, el calor de una vida en comunidad. Mis primeros años en la educación infantil y primaria fueron duros, es lo que tiene equivocarte en la elección de cole, pero entonces, huyendo de “la España de las piscinas”, llegamos al Amador de los Ríos. Y ahí encontramos la buena vida. 

Qué comunidad, qué equipo directivo y profes, qué cole, oigan. En el Distrito Salamanca de Madrid hay 21 colegios, sólo 3 públicos, el Amador es orgullosamente uno de ellos. Está lleno de buena gente. Con buena gente me refiero a ésa que pone por delante lo colectivo a lo individual en su escala de valores. Gente que suma. Ahí y no en el Congreso de los Diputados, o en la Asamblea de Madrid es donde se construye la democracia. 

Me he zampado un buen manojo de Consejos Escolares, he sido vocal y Presidenta de AMPAs, he currado (muchísimo y con alegría) en comisiones, he salido viva y medio cuerda de una etapa en pandemia, he ayudado a sacar adelante Cabalgatas de Reinas Magas y 8Ms y he tenido la oportunidad de trabajar codo a codo con las gentes de la FAPA Giner de los Ríos, que es de lo mejorcito que hay en la educación madrileña. Voy a echar de menos todo tanto, tantísimo…: los cafés mañaneros en La Conserva, los parques de viernes “sin pretensiones” en lo que fue el patio de la cárcel de mujeres de Ventas, los parques no de viernes con las madres de la pre-adolescencia cambiante, el Halloween desbordando el barrio, las fiestazas en uno de los patios de cole más rebonicos de la ciudad…, todo, absolutamente todo, me ha traído hasta aquí. Soy mejor persona y mejor madre gracias a todas vosotras y a todos vosotros, qué lo sepáis. 

Gracias de corazón a toda la comunidad AMADORA (así en mayúsculas). No sé cómo aterrizar en palabras todo lo que me habéis dado, lo que habéis significado para mí, para mi familia, para mi hija. Seguid así, Amadores, poniendo el bien común por delante de todo. Vuestra chavalada va a mirar hacia atrás algún día, como estoy haciendo yo ahora mismo, van a ser plenamente conscientes de vuestra generosidad y van a montaros un club de fans. 

No quiero despedirme de esta etapa de mi vida sin hacer una mención especial a Ana M, Andrés, Chiara, María Andrea, Miri, Poché y Rodri: graciasmil por todo. Qué año aquel que vivimos, titis, qué suerte hacerlo a vuestro lado. Y también un abrazo grande a la Comisión de Igualdad y Diversidad de la AMPA, qué esperanzador que los feminismos desborden este proyecto de cole. Y otro gigantón para la actual junta directiva de la AMPA Amadora, los mejores becarios y becarias del mundo mundial. Qué suerte tiene el cole de teneros.

Y otra mención especial a Izaskun y a Celia, quienes sin conocerme y tras localizarlas en los mundos online, me atendieron amablemente y me contaron de este cole lindo cuando andábamos buscando el cambio que nos trajo hasta aquí. 

Y last but not least, a Roberto, el mejor compa que te puedes echar para cerrar un parque en condiciones.

Se os quiere. Mucho. Qué viva la Educación Pública. Qué vivan las gentes que la dignifican. Qué viva el Amador.

Patricia