¿Cultura del error o cultura del fracaso?

Nos cuentan desde pequeñas que lo contrario del éxito, es el fracaso. Y por si esto fuera poco, crecemos con un concepto acerca del éxito que tiene que ver más con el dinero y el poder que con la felicidad y el crecimiento como seres humanos.

Se crearon 106.603 empresas en España en 2008. Muchas de ellas ni siquiera llegarán a terminar 2009 y otras tantas cuya andadura se remonta bastantes años más atrás, también tendrán que plantearse el cierre. mistakes

Y socialmente lo vivimos como un drama, no como un aprendizaje. Un alto directivo de una importante empresa tecnológica me comentaba un día que en esta organización valoran muy positivamente la incorporación de emprendedores que «han fracasado» (atención al entrecomillado) en sus proyectos. Cultura del error, apunto yo, y además, entendiendo éste como el único camino para sacarle jugo a la vida. ¿Por qué nos da tanto miedo equivocarnos? ¿Nos preocupa la lectura que se hará de nuestras equivocaciones por el conjunto de la sociedad? ¿Nuestro alto nivel de autoexigencia no nos permite ser un poquito «imperfectos»? ¿Miedo al cambio que acarrea cualquier metedura de pata?

Lo curioso es que tal vez tenga algo que ver con el significado que tiene la palabra error en cada cultura. El diccionario de la RAE lo define en su primera acepción como «concepto equivocado o juicio falso», mientras que «mistake» es definido en el Oxford Advanced Dictionary of Current English como «an action or an opinion that is not correct (y aquí viene lo interesante), or that produces a result that you did not want». Así de sencillo, para los anglosajones, equivocarse simplemente significa que el resultado no tiene por que ser el que tú esperabas, lo que no significa que no sea bueno, adecuado y hasta necesario, me parece a mí.

Deberíamos equivocarnos más a menudo.